¿A quién se dirige un MBA?

Estudiar una maestría en administración de empresas se ha tornado en una especie de moda a la cual recurren muchos jóvenes, luego de culminar su universidad. Pero, realmente, ¿a quién está dirigido este tipo de posgrado y qué perfil debe tener un candidato a MBA? Si al realizar el ejercicio de verse 5 a 10 años después en el futuro se visualiza a sí mismo en actividades gerenciales, administrando recursos y liderando a un grupo de personas, entonces el estudio de un MBA se tornará imprescindible, sin importar la carrera base que estudió ni la actividad en la cual planea desempeñarse o trabajar.

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¿Quién acredita la calidad de un MBA?

Existen tres organizaciones clave dentro del mundo MBA encargadas de dar el visto bueno a la calidad que estos programas dicen impartir.

Un MBA es un requisito para ocupar cargos directivos en las áreas de gestión empresarial, ya que proporciona conocimientos específicos de gestión y una visión global, convirtiéndolo en una de las mejores llaves para profesionales que buscan abrir nuevas puertas, especialmente aquellas superiores.

¿Quién acredita la calidad de un MBA?

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Averigua qué es el MBA Oath

En las escuelas de negocios ha nacido una tendencia muy similar al Juramento Hipocrático. Se trata del MBA Oath, promesa que realizan estudiantes que desean diferenciarse de los culpables de la recesión.

Al igual que el Juramento Hipocrático que realizan los graduados de medicina, en este momento ha nacido una tendencia muy similar en las escuelas de negocios. Se trata del MBA Oath.

El MBA Oath, en castellano “Juramento de MBA“, se realiza un día antes de recibir el diploma de posgrado. Max Anderson fue su precursor y se afirma que nunca esperó que tantos estudiantes juraran evita cometer errores, frente a la pasada crisis económica.

De este modo, el MBA Oath es un juramento que realizan aquellos estudiantes que desean diferenciarse de los culpables del desastre subprime. Donde, el poner su palabra bajo juramento, los estudiantes se comprometen a realizar su trabajo con ética, además de proteger a la empresa de decisiones y comportamientos que tengan una naturaleza ambiciosa.

En tanto, se estipula que la popularidad del MBA Oath ya ha alcanzado a las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo, entre estas están Harvard, Northwestern University’s Kellogg School of Management y Oxford University’s Saïd Business School.

“Seguramente veremos a muchos MBA’s mexicanos y latinoamericanos sumándose a esta misma iniciativa. Será también conveniente impulsarla para que más graduados de MBA reflexionen y asuman dicho compromiso de manera personal”, precisa Gómez Nava, directivo del IPADE Business School, al sitio web Educaméricas.

Pero, en qué consiste un MBA Oath. A continuación, un fragmento de cómo sería este tipo de juramento:

-Actuaré con la máxima integridad y realizaré mi trabajo de una manera ética.
-Salvaguardaré los intereses de los accionistas, colaboradores, clientes y la sociedad en la que opera la empresa en la que me desempeñe.
-Manejaré la empresa en la que me desempeño de buena fe, protegiéndola de decisiones y comportamientos que tengan una naturaleza ambiciosa y que, como consecuencia de ello, puedan dañar a la empresa y la sociedad a la que sirve.
-Comprendo y defenderé, tanto en letra como en espíritu, los principios, leyes y contratos que rigen mi propia conducta y la de mi empresa
-Asumiré la responsabilidad de mis acciones, y representaré el desempeño y los riesgos de mi empresa con justeza y honestidad. -Me desarrollaré y procuraré que otros administradores bajo mi supervisión se desarrollen, para que la profesión siga creciendo y contribuyendo al bienestar de la sociedad.
-Trataré de promover el desarrollo económico, social, ambiental y el bienestar de todas las personas en todo el mundo.
-Rendiré cuentas a mis compañeros y pares y ellos ante mi, para que adoptemos y encarnemos este juramento.

Artículo Original: ‘¿Qué es el MBA Oath?’
Fuente: Educaméricas / Alto Nivel
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Cómo serán los MBA 2.0

Tras la pasada crisis económica, las escuelas de negocios se han visto en la obligación de reformar su malla curricular en sus MBA. Conozca en qué consiste este cambio.

Después de la crisis económica, quedó en evidencia la necesidad de reconstrucción y renovación en el mundo empresarial. Frente a esto, las escuelas de negocios se han visto obligadas a reformular la enseñanza que entregan a futuros altos ejecutivos de empresas a través de los programas MBA y los posgrados.

Adaptarse con mayor rapidez a los cambios impredecibles, ser capaces de manejar el rumbo de la empresa frente a los vaivenes del mercado, son algunas de las enseñanzas que deberán considerar las escuelas de negocios en los próximos MBA’s 2.0.

Pero, ¿en qué van a consistir estos nuevos MBA 2.0? A continuación señalamos algunos tópicos:

Colaboración interdisciplinar
La colaboración interdisciplinar es uno de los caminos por los cuales los MBA 2.0 se deben reconstruir. De este modo, no será raro que académicos de escuelas de negocios se relacionen con otros ámbitos sociales como la ingeniería, la medicina o el derecho.

La psicología
En muchas escuelas de negocios ya han integrado la psicología como materia de estudio, para desarrollar nuevas habilidades de liderazgo, estrategias de inversión y captación de clientes.

Bienestar Social
Si bien, las escuelas de negocios se enfocan en la enseñanza en gestión de clientes, estrategias empresariales, pues en este momento deberán adquirir una nueva materia, que es el ayudar al bienestar social de terceros y el medio ambiente. La sociedad les está exigiendo cada vez más a las empresas, y estos dos aspectos son claves para hacer crecer a la empresa frente a su entorno.

Especialización
Ya no basta con el conocimiento propiamente empresarial, ligado a cómo gestionar. De ahora en adelante, la tendencia es que los MBA’s 2.0 van a entregar conocimiento más especializado, para responder a los requerimientos de cada ejecutivo.

Artículo Original: ‘Cómo funcionan los MBA 2.0’

Fuente: Alto Nivel

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“MBA: brújula y motor”, columna de Yvonne Sánchez

Una de las tareas más difíciles para un directivo o emprendedor que está continuamente a la caza de ideas que puedan convertirse en beneficios para su empresa, es seleccionar las que verdaderamente se pueden convertir en una oportunidad de negocio viable.

Para lograr este objetivo es necesario un proceso de evaluación y toma de decisiones y evidentemente cuanto más profesional sea este proceso y cuantas más y mejores herramientas apliquemos, mejor será la calidad de nuestras conclusiones.

Las reglas del juego en la gestión de empresas están cambiando dramáticamente y ya no es suficiente con “tener olfato para los negocios”. Si queremos transformar una idea brillante en beneficios y no pérdidas, se hace indispensable hoy más que nunca, la formación que proporciona un MBA.

En numerosas ocasiones hemos oído comentar que “ya todo está inventado” y ciertamente los mercados están hipersaturados de productos y servicios. Los directivos de hoy en día tienen la difícil tarea de encontrar nuevas fórmulas comerciales para productos o servicios ya existentes o aplicar nuevas técnicas para encontrar ideas verdaderamente innovadoras.

En ambas situaciones los conocimientos y herramientas que proporciona un MBA son insustituibles. La intuición y el “olfato” no nos enseñan cómo realizar una análisis de tendencias con un coste mínimo, como poder aprovechar y capitalizar el potencial del nuevo modelo de la web 2.0, cuales son las estrategias más adecuadas en tiempos de crisis , como desarrollar y actualizar un plan de negocio, o como asignar correctamente los recursos disponibles a un proyecto (humanos, económicos, tecnológicos, etc).

Hoy en día la información se propaga más rápido y a un número mayor de usuarios. Los consumidores empiezan a estar más y mejor informados y sobre todo, cada vez más conectados. Como menciona Rick Levine en el famoso manifiesto Cluetrain, los mercados son como “conversaciones” entre los consumidores y las empresas. Sólo aquellas empresas que estén dispuestas a “dialogar” con sus clientes sobrevivirán.

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Además, teniendo en cuenta que se calcula que recibimos más de 3.000 mensajes publicitarios al día, es obvio que tenemos que buscar nuevas formas de atraer y ganar la confianza del consumidor y en este sentido el que nos resulten totalmente familiares las nuevas formas de hacer marketing y saber cómo aplicar el famoso pensamiento lateral de Edward de Bono es el equivalente al dominio de otra lengua, la lengua que hablan los altos directivos de hoy en día.

No podemos tampoco desestimar la importancia de la contabilidad y las finanzas.

Desafortunadamente muchas personas asocian estos vocablos a números y obligaciones fiscales, que se delegan a otros miembros de la organización o se subcontratan con un despacho especializado.

No es necesario que los directivos aprendan como hacer asientos contables o que se dediquen a elaborar balances y cuentas de resultados, pero es vital que aprovechen toda la información que los estados financieros les pueden proporcionar para mejorar sus márgenes y beneficios y sobre todo para anticipar cualquier problema cuando todavía hay tiempo para subsanarlo.

Los momentos de crisis e incertidumbre son también momentos de grandes oportunidades. Si nos limitamos a analizar a la competencia, nos limitaremos a copiar, pero si nos enseñan como detectar una tendencia y como convertirla en una innovación, estaremos poniéndonos un paso por delante de los demás y en estos momentos no es el pez grande el que se come al pequeño, es el pez más rápido el que se come al lento.

Hoy más que nunca, un MBA es la brújula que necesitamos para orientarnos en momentos de cambio e incertidumbre y además el motor que nos puede convertir en los peces más rápidos.

Enganchar a los jóvenes a la formación continua

Jesús López Zaballos. Director gerente de la Escuela de Formación de la Fundación de Estudios Financieros FEF-IEAF

Nunca agradeceré lo suficiente el consejo que recibí de mi primer jefe al inicio de mi carrera profesional como broker: “Si quieres ser alguien en esta profesión nunca dejes de estudiar, especialmente las circulares del Banco de España; no dejes de leer la prensa especializada, de escuchar a los colegas de la tesorería y aprender de sus comentarios; de conocer las novedades en los instrumentos y operaciones que vayan surgiendo. En definitiva, no dejes de estar al día en tu profesión”. Sin embargo, si me hubiera augurado que la enseñanza de las finanzas a jóvenes profesionales sería mi gran pasión, dedicación y medio de vida quizá me hubiera dado un ataque de risa.

Con un doctorado en Dirección y Administración de Empresas, 18 años de actividad en los mercados financieros, tres procesos de fusión y la experiencia de haber trabajado en una sociedad instrumental, en una sucursal de un banco extranjero en España, en una caja de ahorros y en la banca pública, tomé la decisión de dejar la práctica diaria en banca y mercados para continuar con mi actividad docente en la Universidad y crear mi propia sociedad de consultoría. Dos años después, Aldo Olcese me propuso un gran reto, dirigir la institución en la que hoy permanezco. Desde entonces, dedico mis esfuerzos a diseñar e impartir programas formativos que faciliten el aprendizaje de los mercados, la economía y las finanzas a los profesionales que optan por esta especialidad. Durante estos años he tenido múltiples oportunidades para asesorar a muchos jóvenes recién licenciados sobre qué, cómo o cuándo realizar seminarios, cursos, másteres, etcétera. Mi respuesta siempre ha sido la misma: todo momento es bueno para la formación ejecutiva.

Ésta es un proceso continuo, un estilo de vida, una inversión necesaria para engrasar periódicamente conocimientos y habilidades, y no sólo, aunque también, un medio para obtener un puesto de trabajo, siendo un valor diferenciador para mantenerlo ante posibles cambios del entorno o personales.

Sin embargo, la realidad actual es otra. Aunque las encuestas señalan que los jóvenes que buscan empleo por primera vez dan una alta valoración a la posibilidad de seguir formándose, unos años después presentan currículos en los que la formación continua brilla por su ausencia. A la licenciatura suele seguir un máster como medio de incorporación al mercado laboral y luego nada o casi nada en años, excepto algunas acciones en el seno de la organización donde se trabaja, si ése es el afortunado caso, porque en muchas ocasiones, hay profesionales que sobreviven durante décadas sin volver a tocar un libro.
¿Acaso son conformistas y creen que ya lo saben todo por tener un trabajo fijo bien remunerado? ¿Olvidan el proceso de actualización profesional que facilita la asistencia a congresos, conferencias y foros profesionales? ¿Cómo conocen lo que hacen los colegas? ¿Por qué no valoran su participación en asociaciones profesionales como sistema de networking?

Cuando pregunto el motivo de su falta de compromiso con su formación continua las respuestas suelen coincidir: unas veces es la falta de tiempo: “Es duro ir a clase tras la jornada laboral”; otras, la falta de recursos: “Es muy caro y no puedo gastarme tanto”; y, por supuesto, la mas repetida: “Es que la entidad no me permite salir, somos muy pocos y tenemos mucho trabajo”.
En mi opinión, aún a riesgo de que generalizar puede llevar a equivocarme, en la actualidad todas las empresas son conscientes de la importancia de la formación continua en el desarrollo de las carreras profesionales de sus empleados y ejecutivos. Un ejemplo evidente son las entidades financieras que, más allá de las exigencias regulatorias, han asumido hace años que es un elemento diferenciador que permite reducir o mitigar significativamente el riesgo operacional y el de reputación.

Las entidades siempre serán receptivas a los profesionales que quieran seguir preparándose para el futuro, que buscan actualizar conocimientos para realizar mejor su trabajo y cumplir con los objetivos marcados por la dirección; que quieran aprender para transmitir al resto de la organización.

Por ello, en un momento como el actual, en el que la incertidumbre sobre el futuro nos hace reflexionar aún más si cabe sobre nuestra preparación para afrontar los retos que vendrán, es cuando todos –los ejecutivos senior, las empresas, los reguladores y los educadores– debemos echar el resto para lograr que nuestros jóvenes entiendan el valor de la formación continua en su carrera profesional.

Cursar un máster: Un nicho de empleo

El mercado de trabajo está difícil, aunque afecta en mayor medida a los trabajadores poco cualificados que a los profesionales con alta formación, por eso se ha disparado el interés por cursar un máster. Pero no todas las especializaciones ofrecen las mismas oportunidades.

La situación está más difícil, pero sigue habiendo un nivel aceptable de ofertas de empleo dirigidas a los titulados de programas máster. Esta es al menos la opinión generalizada de los directores de escuelas de negocios consultados por Expansión & Empleo ante el inminente pistoletazo de salida del nuevo curso académico. Los centros de educación superior reciben ahora un número considerablemente inferior de solicitudes de candidatos por parte de las empresas en comparación a los años precedentes de crecimiento económico, pero se está experimentando un cierto impulso a las contrataciones después del paréntesis estival desde finales del pasado curso. “La crisis económica en España es fundamentalmente de empleo, por lo que quizá es el momento de plantearse un cambio en el modelo económico del país. En este sentido, primero cae la demanda de mano de obra de baja cualificación y afecta menos a la más cualificada. Seguimos recibiendo un número razonable de ofertas por parte de las consultoras de selección, aunque quizá los procesos se hayan vuelto más exigentes”, explica Juan Carlos Moya, director de la escuela de negocios ADM Business School, en Madrid.

Todo parece indicar que el ritmo de contrataciones de graduados máster se está intensificando, aunque no alcanza por supuesto los niveles de bienestar vividos hace no mucho tiempo. EAE Business School es una escuela de negocios del Grupo Planeta con campus en Barcelona y Madrid, además de ofrecer programas cien por cien a través de formación online. Su director general, David Dinwoodie, asegura que “hay más demanda tras la vuelta de las vacaciones de titulados máster y MBA, aunque no a los niveles del pasado. En comparación con los últimos meses antes del verano, el volumen de ofertas ha crecido en torno a un 35% o 40%”. Antonio Alonso, director general de la Escuela Europea de Negocios (EEN), con sedes en Madrid, Salamanca, Valladolid, Murcia y Asturias, coincide con la mejora de la situación: “Hubo un parón muy fuerte cuando se empezó a gravar la situación económica, a principios de año, y las empresas no querían ni siquiera estudiantes en prácticas. Ahora, algunos másteres han mantenido los niveles de contratación porque son necesarios haya o no crisis, como los MBA y los de márketing y ventas, porque el problema de las empresas ahora es vender y cobrar”.

Es que el destino de estas solicitudes de candidatos por parte de las empresas españolas no es equitativo. Los sectores más activos según Dinwoodie son en estos momentos la consultoría, para tareas de eficiencia y mejora de procesos y sistemas, y el farmacéutico. Los perfiles más demandados, los relacionados con tareas comerciales, de márketing y algunas parcelas financieras como el control de gestión.

Por su parte, el director de ADM Business School considera que los ámbitos en los que hay y habrá mayor movimiento son los relacionados con las nuevas tecnologías y la comunicación, especialmente perfiles comerciales, y todo lo que tiene que ver con nuevas energías más ecológicas, el tratamiento de residuos y la gestión del agua. “No sólo se mantiene la demanda, sino que se prevé que aumentará”, subraya Moya. Francisco Cerdá, director de carreras profesionales de IE Business School, señala como los campos en los que más han descendido las oportunidades de colocación la banca de inversión y las finanzas corporativas, además del sector inmobiliario, mientras que los que mejores perspectivas presentan ahora son el audiovisual, las energías renovables, el márketing digital, la tecnología y pequeñas firmas de consultoría especializadas.

Solicitudes
Lo que parece claro es que tanto los jóvenes que han obtenido recientemente su titulación universitaria como los trabajadores con experiencia han tomado una mayor conciencia de la importancia de actualizar sus conocimientos, mantener vivo su currículo y ser profesionales competitivos para mantener sus niveles de empleabilidad en un mercado de trabajo que se ha vuelto muy duro y exigente. “Los que tienen un máster en una escuela de negocios de prestigio disponen de muchos más recursos, por su formación y networking, ante la difícil situación del empleo en nuestro país. Muchos emprenden su propio negocio y los que pierden su trabajo regresan al mercado laboral en un periodo de tiempo mucho más corto. No se convierten en paro estructural como los profesionales no cualificados de cierta edad”, asegura Cerdá, del Instituto de Empresa.

Así, hay unanimidad al destacar que se ha disparado el interés de los profesionales españoles por estos programas. Las solicitudes de admisión a MBA y las peticiones de información se han crecido con fuerza. Juan Carlos Moya, de ADM, señala que “la gente está dispuesta a hacer un mayor esfuerzo de inversión en su formación porque saben que ahora no basta con el título universitario. En el caso de muchos profesionales en activo es una cuestión de supervivencia presentar un perfil lo más cualificado y competitivo posible. Es un año para parar, analizar con perspectiva el futuro profesional y hacer un máster para estar preparado cuando el mercado se reactive”. Dinwoodie, de EAE, añade que en la época de bonanza había más interés por programas enfocados al networking, mientras que ahora se interesan más por los conocimientos más directamente ligados a su puesto.

Muchos profesionales afectados por recortes de plantilla han aprovechado incluso las indemnizaciones por despido para financiar su máster, programas que requieren una inversión económica no desdeñable.

El pasado año el porcentaje de parados del colectivo de universitarios sin posgrado aumentó de un 5,2% a un 6,7%, mientras que la tasa de paro correspondiente al colectivo con posgrado aumentó del 3,2% al 3,3%, según este informe, titulado ‘La Empleabilidad de la Población Cualificada’, en el que se hace un análisis sobre el papel que juega la formación de posgrado en los niveles de empleabilidad de los profesionales en España, Estados Unidos, Reino Unido, México, Colombia y Brasil. Dentro de nuestro país, en Asturias, Castilla-La Mancha, Navarra, País Vasco, La Rioja, Ceuta y Melilla la tasa de paro de la población activa con estudios de posgrado es del 0%.

En el caso de Andalucía, Aragón, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid y Murcia, las tasas de desempleo de la población con posgrado son sensiblemente inferiores a las de la población con estudios universitarios.

Fuente: Expansión y Empleo.

El relevo de Guillermo Ortiz en el Banco de México

Sergio Raimond-Kedilhac, profesor de Entorno Económico del IPADE Business School. Especialista en estrategias de competitividad, oportunidades de negocio, ejercicios de vulnerabilidad y generación de empleo productivo.

La próxima autoridad en el Banco de México no puede permitir que el tipo de cambio se aprecie como ocurrió en los últimos 10 años. Esta apreciación contribuyó de manera dañina a México de competencia al sector industrial y rezagó la creación de empleo.

Para que no se vuelva a apreciar el tipo de cambio, ahora que se devaluó el peso, la autoridad del Banco de México debe procurar mantener el peso alrededor de $13.80 y $14.00 pesos por dólar y que se deprecie alrededor de 4% por año. Es decir, que a finales del 2010 deberá procurar mantener un valor de $14,50, y a finales de 2011 de $15.14. El Banco de México tiene la posibilidad de inducir estos valores, que es lo que más conviene a México para el futuro, como parte de su Política Económica aunque no lo diga.

Hay que advertir que este manejo de tipo de cambio como esa estrategia tiene ventajas y desventajas como todo en la economía. A toda costa debe impedir el “Síndrome Holandés” o “Enfermedad Holandesa”, que consiste en que en un país se aprecia el tipo de cambio por entrada excesiva de divisas por razones ajenas a la competitividad del país, que fue lo que nos pasó. Esto China lo sabe muy bien y ha sido parte de su estrategia económica ante el exterior, y los resultados han sido muy positivos, y México puede hacer algo similar.

Por todo esto, si el Dr. Carstens queda como Gobernador del Banco de México puede ser muy positivo porque sabe manejar los instrumentos de política económica. Si su voluntad la aplica al propósito aquí descrito, sea bienvenido, llevará a México a ganar en empleo, y en rankings de competitividad para ganar en tres años una posición de México mejorando en más de 30 escaños en posición mundial. Si él o quien quede no toma esa política de manejo cambiario, no llegaremos a crear el empleo en México que necesitamos y tendremos problemas políticos con Estados Unidos por presiones migratorias y sociales con los desempleados.

Cómo pasar de empleado a proveedor

Pasaron de trabajar en relación de dependencia a crear la empresa propia. Más tarde ofrecieron sus productos o servicios a la compañía donde trabajaban. Estrategia, plan de negocios y contactos, la base del éxito del que se independiza.

El mundo del trabajo en la actualidad es cambiante, y aunque se esté en relación de dependencia, pensar en un proyecto propio y buscar una oportunidad en el mercado es un plan B que muchos expertos recomiendan. Quienes lo realizaron tuvieron un sueño, lo llevaron a la práctica y celebraron la Semana Mundial del Emprendedor, que comenzó el lunes pasado y termina hoy.

Eduardo Moreira y Guillermo Neveu son socios de NCC, una empresa que se dedica desde 2007 a dar servicio de consultoría en negocios. “Empezamos brindando asesoramiento principalmente en el sector comercial. Este año incorporamos directores asociados en otras áreas como marketing, logística, capital humano, entre otros”, explica Moreira. Continuar leyendo

Índices de transparencia en México

Columna de Marco Iván Escotto Arroyo.

Profesor de Filosofía y Empresa y Director Adjunto del Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional (CEGI) del IPADE Business School . Sus áreas de especialización son: Combate a la corrupción, Responsabilidad Social, Ética empresarial.

Para tener un comparativo objetivo con respecto a los años anteriores hay que fijarse en la calificación y no tanto en el lugar del ranking. A continuación pongo los lugares y las calificaciones anteriores: 2001: 51-3.7; 2002: 57-3.6; 2003: 64-3.6; 2004: 64-3.6; 2005: 65-3.5; 2006 70-3.3; 2007: 72-3.5; 2008: 72-3.6; y 2009 89-3.3 (Fuente: Transparencia Internacional).

De la observación de las mediciones se desprende que nuestra mayor calificación ha sido 3.7 en el 2001 y la más baja 3.3 en 2006 y 2009 respectivamente. No hemos pasado nunca del 4. Canadá, el país mejor rankeado de América tiene 8.7 y Chile el mejor rankeado de Latinoamérica 6.7.

México ha estado estancado en mediciones, en la última década, tanto en Transparencia como en Competitividad.  Las causas a mi parecer son:

No hay una estrategia nacional (integral) que abarque los tres niveles de gobierno: federación, estados y municipios, en el tema de combate a la corrupción. Ha habido muy buenos esfuerzos y avances a nivel federal y en algunos estados y municipios, pero han sido esfuerzos aislados. Si hay estrategia, ésta no se ha comunicado bien y entonces sería un grave problema de comunicación e implementación.

No se han creado los espacios de colaboración entre sectores. Tanto el sector público, como el privado y el social son los responsables del diseño e implementación de la estrategia. El sector público no es el único responsable ni encargado de mejorar los niveles de bienestar en una sociedad, sólo se tendrán resultados cuando se involucren en el esfuerzo los tres sectores.

Pensando en la solución algunas ideas serían:

  • Usualmente una estrategia responde a dos preguntas: qué voy a hacer y cómo lo voy a hacer. Después de definir la estrategia hace falta implementarla. No basta con que nos pongamos de acuerdo en lo que vamos a realizar sino en verificar que eso se haga realmente.
  • En este sentido el diseño de la estrategia no sólo depende de los gobernantes. El esfuerzo aislado que hay en diversos lugares del país se ha dado porque hay voluntad del gobernante en turno de darle un impulso al tema o porque ha habido una sociedad organizada demandante de que se tomen medidas. Cuando es la sociedad misma quien impulsa estos esfuerzos se da un avance más sostenido de la estrategia, pues no depende de los gobernantes ni del tiempo que están en el poder (en el caso de los municipios muy poco, tres años).
  • Hay tres medidas en la estrategia y en la implementación que deben ser tomadas en cuenta: rendición de cuentas (que implica transparencia), controles y cambio de hábitos (ética).

§  El más relevante de los tres es el último, el trabajo en la ética del ciudadano y sus hábitos en la toma de decisiones. Y sólo se pueden cambiar estos hábitos desde dos lugares: la familia y la escuela. La estrategia debe involucrar necesariamente a la SEP, para integrar en sus programas de estudio no sólo el tema de la corrupción como tal, sino el cambio de hábitos en la toma de decisiones. En este sentido, la mayor influencia que se tiene sobre los niños y jóvenes no es la teoría, sino el ejemplo.

§  La rendición de cuentas es el único camino que tenemos los ciudadanos para que nuestros gobernantes sean responsables de sus actos. El primer paso en la rendición de cuentas es la transparencia. Debemos tener y pedir los mismos estándares de transparencia en todos los estados y municipios. Es aquí donde los Institutos de Transparencia como el IFAI (a nivel federal) y sus similares a nivel estatal cobran relevancia. Una prioridad entonces es la autonomía de estos institutos del ejecutivo (ya sea federal o estatal).

§  Los controles finalmente, son necesarios para saber que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien. En este sentido, un tablero de control público, ayudaría al gobernante a cuidar sus variables más relevantes y al ciudadano a conocer el avance de las mismas.